La comunicación comienza mucho antes de las primeras palabras.
Desde los primeros meses de vida, un bebé ya participa en intercambios con las personas que lo rodean: orienta la mirada hacia una voz, cambia su expresión, llora para comunicar una necesidad, responde a la presencia de otra persona y, poco a poco, incorpora vocalizaciones, gestos y otras formas de interacción.
Por eso, cuando pensamos en el desarrollo del lenguaje, no se trata únicamente de preguntarnos cuántas palabras dice un niño.
También importa observar cómo busca comunicarse, cómo responde a los demás, cómo comparte la atención, cómo comprende y cómo cambia su manera de participar en las interacciones con el paso del tiempo.
Los hitos del desarrollo pueden servir como referencias para orientarnos, pero no deben convertirse en fechas límite rígidas. Cada niño desarrolla sus habilidades siguiendo una trayectoria propia y, además, la interpretación de los hitos debe considerar el idioma o los idiomas que aprende, su contexto y su historia de desarrollo. ASHA señala específicamente que sus hitos de comunicación están construidos para niños que hablan inglés estadounidense y no deben trasladarse de manera automática a otras lenguas. ASHA: Communication Milestones.
1. La comunicación empieza mucho antes de las primeras palabras
Durante los primeros meses, el bebé ya está aprendiendo sobre las personas, los sonidos y las formas de interacción que ocurren a su alrededor.
Puede mostrar interés por la voz humana, tranquilizarse o sonreír cuando alguien le habla y participar progresivamente en intercambios de sonidos. Estos primeros intercambios no son todavía conversaciones como las que tenemos los adultos, pero constituyen experiencias tempranas de comunicación.
El llanto también cumple una función comunicativa. Es una de las primeras maneras mediante las cuales el bebé expresa necesidades y estados, aunque con el desarrollo aparecen formas cada vez más diferenciadas de responder y participar.
ASHA incluye entre las primeras habilidades comunicativas la orientación hacia sonidos, las respuestas sociales a la voz y los intercambios de vocalizaciones. Ver hitos de comunicación de ASHA.
Más adelante aparecen vocalizaciones cada vez más variadas y juegos con la voz. Estas experiencias forman parte del desarrollo temprano de las habilidades que posteriormente sostendrán la comunicación oral.
2. La comunicación durante los primeros meses de vida
No existe un único comportamiento que permita determinar si el desarrollo comunicativo de un bebé está ocurriendo de manera adecuada.
Es más útil observar un conjunto de señales que van apareciendo y transformándose.
- ¿Se orienta hacia sonidos o voces?
- ¿Muestra interés por las personas?
- ¿Responde de alguna manera cuando alguien le habla?
- ¿Produce diferentes sonidos?
- ¿Participa en intercambios de vocalizaciones?
- ¿Utiliza la mirada, el movimiento corporal o las expresiones para participar en la interacción?
La aparición de estas habilidades ocurre progresivamente. Algunas pueden observarse antes o después dentro de los rangos esperados.
Por eso, más que convertir cada edad en una fecha límite, conviene observar qué habilidades están presentes, cuáles están apareciendo y cómo evolucionan con el tiempo.
3. Cambios en la comunicación durante el primer año
Durante el primer año comienzan a adquirir especial importancia las formas de comunicación que permiten compartir la atención con otra persona.
Un bebé puede mirar hacia aquello que otra persona está señalando, alternar su atención entre una persona y un objeto o utilizar gestos para comunicar algo que le interesa.
Entre estos comportamientos se encuentra el señalamiento.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 25 estudios, que incluyó a 734 niños, encontró una relación tanto concurrente como longitudinal entre el señalamiento y el desarrollo del lenguaje. Esto significa que ambas variables se relacionaron entre sí en distintos momentos del desarrollo; no significa que señalar, por sí solo, cause el desarrollo del lenguaje. Colonnesi et al., 2010 .
La atención conjunta también constituye un área importante de investigación.
Un estudio longitudinal de Lasch y colaboradores siguió a 210 bebés evaluados entre los 8 y 15 meses y encontró asociaciones entre el desempeño en respuesta a la atención conjunta y habilidades verbales posteriores durante la etapa de toddler. Nuevamente, se trata de asociaciones dentro de un proceso de desarrollo complejo, no de una relación causal simple. Lasch et al., 2023 .
4. La aparición y el desarrollo de las primeras palabras
Las primeras palabras no aparecen de manera idéntica en todos los niños.
Una palabra puede comenzar como una producción aproximada, acompañada de un gesto, una mirada o una entonación particular que tiene significado dentro de la rutina familiar.
Por eso, para comprender el desarrollo comunicativo de un niño no basta con contar únicamente las palabras que un adulto reconoce como perfectamente pronunciadas.
También interesa observar:
- si utiliza sonidos o palabras de manera intencional;
- si comprende palabras y expresiones habituales;
- si utiliza gestos para complementar lo que quiere comunicar;
- si intenta llamar la atención de otras personas;
- si incorpora nuevas formas de comunicarse con el tiempo.
Las herramientas de seguimiento del desarrollo, como las utilizadas en investigación sobre vocabulario temprano, permiten estudiar precisamente esta variabilidad. La tercera edición del manual técnico de los MacArthur-Bates Communicative Development Inventories, publicada en 2023, reúne información actualizada sobre estas herramientas y su utilización para evaluar el desarrollo comunicativo. MacArthur-Bates CDI, 3.ª edición .
Esto ayuda a entender por qué una sola cifra de vocabulario no siempre cuenta toda la historia.
5. Vocabulario y combinación de palabras
Durante el segundo año y los años posteriores, el vocabulario puede comenzar a ampliarse con mayor rapidez y aparecen progresivamente combinaciones de palabras.
Pero nuevamente, el desarrollo no ocurre como una escalera idéntica para todos los niños.
Los indicadores pueden variar según la edad, el idioma, las experiencias comunicativas, las oportunidades de interacción y otras características individuales.
que reducir la observación a: ¿ya tiene exactamente determinado número de palabras?
Las listas de hitos de desarrollo de organismos como CDC y ASHA pueden ayudar a identificar habilidades que suelen aparecer durante determinados rangos de edad, pero ambas organizaciones advierten, de distintas maneras, que estos recursos no sustituyen una evaluación del desarrollo. CDC: Developmental Milestones .
Además, cuando un niño está aprendiendo más de un idioma, las habilidades comunicativas deben interpretarse considerando su experiencia lingüística completa y no aplicando de manera mecánica referencias construidas para una sola lengua.
6. El desarrollo del lenguaje durante los primeros años
Durante los años preescolares, el lenguaje continúa transformándose.
Las palabras se combinan de maneras cada vez más complejas, las frases se amplían, la comprensión se vuelve más sofisticada y el niño puede comenzar a explicar experiencias, hacer preguntas, narrar acontecimientos y participar en conversaciones más extensas.
Algunos niños presentan un desarrollo expresivo más lento durante los primeros años. A estos niños se les ha denominado en la literatura late talkers o hablantes tardíos.
La evidencia longitudinal muestra un dato importante: muchos niños con retraso temprano del lenguaje expresivo alcanzan puntuacionesdentro de rangos esperados posteriormente, mientras que otros pueden continuar presentando dificultades que requieren apoyo. Esto recuerda la importancia de evitar tanto el alarmismo como la espera pasiva.
7. La importancia de la interacción cotidiana
El desarrollo de la comunicación y del lenguaje ocurre dentro de las experiencias cotidianas que el niño comparte con otras personas.
Una interacción comunicativa de calidad ofrece oportunidades para escuchar, comprender, expresar ideas, responder, tomar turnos y participar de manera activa.
La investigación sobre las interacciones tempranas muestra que el lenguaje no se desarrolla unicamente apartir de actividades estructuradas,sino también mediante las oportunidades de comunicación que surgen durante el juego, las rutinas, las lecturas compartidas y otras experiencias significativas.
La investigación muestra que la calidad de estas interacciones y las características del entorno comunicativo pueden influir en las oportunidades que tiene el niño para aprender, participar y desarrollar su lenguaje.
8. ¿Qué pueden observar las familias?
Las familias pueden observar cómo el niño se comunica en situaciones cotidianas: cómo comprende lo que se le dice, cómo expresa necesidades e ideas, cómo participa en intercambios y cómo utiliza el lenguaje para relacionarse con otras personas.
También es importante considerar la evolución del niño a lo largo del tiempo y no únicamente comparar su desempeño con el de otros niños. El desarrollo del lenguaje sigue trayectorias individuales, pero existen señales que pueden justificar una valoración profesional cuando las dificultades persisten o interfieren con la comunicación cotidiana.
Observar estas características permite comprender mejor las necesidades del niño y tomar decisiones oportunas, sin convertir cada diferencia del desarrollo en un problema.
9. ¿Cuándo buscar orientación profesional?
Buscar orientación profesional puede ser útil cuando existen dudas persistentes sobre la comprensión, la expresión, la interacción comunicativa o la evolución del lenguaje, especialmente cuando estas dificultades afectan la participación del niño en casa, en la escuela o con otras personas.
Una valoración fonoaudiológica permite analizar el perfil comunicativo del niño dentro de su contexto y determinar qué aspectos requieren atención, seguimiento u orientación para la familia.
El objetivo no es etiquetar al niño, sino comprender qué está ocurriendo y favorecer decisiones basadas en sus necesidades particulares y en la evidencia disponible.
10. Acompañar el lenguaje con intención
Acompañar el desarrollo del lenguaje no significa convertir cada momento del día en una actividad terapéutica. Significa reconocer las oportunidades de comunicación que ya existen en la vida cotidiana y utilizarlas de manera intencional.
Hablar durante las rutinas, compartir una lectura, jugar, esperar una respuesta, escuchar lo que el niño quiere comunicar y ampliar sus expresiones son ejemplos de interacciones que pueden enriquecer las oportunidades de aprendizaje comunicativo.
La intención está en cómo acompañamos esas experiencias: observando, respondiendo y ajustando nuestra forma de comunicarnos a las características y necesidades del niño.
11. Una mirada amplia sobre el desarrollo del lenguaje
El desarrollo del lenguaje forma parte de un proceso más amplio que incluye comunicación, interacción, aprendizaje y participación. Por ello, comprenderlo requiere mirar al niño dentro de sus relaciones y de los contextos en los que se desenvuelve.
La evidencia longitudinal muestra un dato importante: muchos niños con retraso temprano del lenguaje expresivo alcanzan puntuaciones dentro de rangos esperados posteriormente, mientras que otros pueden continuar presentando dificultades que requieren apoyo. Esto recuerda la importancia de evitar tanto el alarmismo como la espera pasiva.
Una mirada profesional permite reconocer la variabilidad del desarrollo, identificar señales relevantes y acompañar a cada familia con información clara y decisiones fundamentadas.
Comprender el desarrollo del lenguaje permite acompañar mejor. Estimular con intención no significa hacer más actividades, sino aprovechar mejor las oportunidades de comunicación que forman parte de la vida cotidiana.
Estimular con intención cambia trayectorias.