Artículo
Lectura compartida: una oportunidad cotidiana para favorecer la comunicación y el lenguaje
Más que leer un cuento
Leer un cuento con un niño o una niña suele imaginarse como una escena sencilla: el adulto lee y el niño escucha. Desde la mirada fonoaudiológica, la lectura compartida ofrece más que eso. Es una situación cotidiana en la que se combinan la atención conjunta, el vocabulario, los gestos, los turnos de conversación y el vínculo. En ella el niño no es solo un oyente, sino un participante.
Llamamos lectura compartida a la actividad en la que una persona adulta y un niño exploran juntos un libro, y ambos aportan. El adulto lee, señala, comenta y pregunta. El niño mira, señala, vocaliza, responde, pasa las páginas o pide que se repita. Este artículo explica qué puede aportar esta actividad, cómo hacerla más interactiva y cómo adaptarla a cada niño, sin exagerar lo que la evidencia permite afirmar.
Leerle a un niño no es lo mismo que compartir un libro con él
Un adulto puede leer un cuento completo, de principio a fin, mientras el niño escucha en silencio. Eso también es una experiencia valiosa, sobre todo por el vínculo y la calidez que transmite. Sin embargo, la literatura científica distingue este tipo de lectura de la llamada lectura interactiva, en la que el adulto invita al niño a participar: comenta las imágenes, espera sus respuestas, retoma lo que el niño dice y lo amplía (Towson et al., 2021; Karousou & Economacou, 2024).
La diferencia está en el papel del niño. En la lectura compartida no importa tanto cuántas páginas se leen como cuántas oportunidades de comunicación se abren alrededor del libro.
Qué sabemos y qué no sabemos
Conviene separar cuatro tipos de resultados, porque no significan lo mismo.
Asociaciones. Una revisión sistemática reciente con metaanálisis identificó 46 estudios y analizó cuantitativamente 28 de ellos (casi 25 000 niños con una edad promedio menor de cuatro años). Encontró que la lectura compartida en casa se asocia con mejores resultados de lenguaje y vocabulario. Las correlaciones estimadas oscilaron aproximadamente entre 0,26 y 0,38, según la medida utilizada. Los propios autores califican la evidencia como de calidad moderada y hablan de una “asociación probable”, no de un efecto demostrado. Los estudios incluidos eran transversales o longitudinales, la mayoría de calidad regular, con mucha variabilidad entre ellos y con muy pocos niños con discapacidad (Galea et al., 2025).
Efecto de programas de intervención. Un metaanálisis de 19 ensayos controlados aleatorizados, en los que se enseñaba a madres, padres o cuidadores a compartir libros con niños de 1 a 6 años, halló efectos pequeños sobre el lenguaje expresivo (d = 0,41) y el receptivo (d = 0,26). Los efectos fueron mínimos cuando el programa era de muy baja dosis (Dowdall et al., 2020). Esa “dosis” se refiere a la duración de los programas de entrenamiento, no a cuántos minutos diarios debe leer una familia. La evidencia no permite establecer una cantidad recomendable de lectura en casa.
Estudios con bebés y niños pequeños. En una cohorte nacional irlandesa de más de 9000 niños, quienes habían sido leídos a los 9 meses mostraron mayor vocabulario expresivo a los 36 meses. El resultado se mantuvo tras considerar variables sociodemográficas y del ambiente de lectura en casa (Leech et al., 2022). Los resultados sobre qué pesa más, si la frecuencia o la calidad de la lectura, no coinciden entre estudios. Un estudio con 286 madres y padres encontró que la frecuencia de lectura de las madres a los 9 meses se asoció
La evidencia disponible sugiere que la lectura compartida puede ofrecer oportunidades valiosas para favorecer la comunicación y el lenguaje infantil. Sin embargo, sus beneficios dependen de cómo se realiza, de las características del niño y de las oportunidades de interacción que existen en su entorno.
La lectura compartida no sustituye una valoración o intervención profesional cuando existen dificultades persistentes en la comunicación, el lenguaje o el desarrollo. Su valor está en integrarla de manera cotidiana, flexible y significativa dentro de la relación con el niño.
Para cerrar
Compartir un libro no significa conseguir que un niño repita palabras ni convertir cada cuento en una actividad de ejercicios. Significa crear un espacio de interacción en el que el adulto pueda observar, escuchar, responder y acompañar el interés del niño.
Leer con intención implica mirar más allá de las páginas: reconocer las señales comunicativas del niño, respetar sus tiempos, ampliar sus intentos de comunicación y disfrutar juntos de una experiencia compartida.
Estimular con intención cambia trayectorias.
Referencias
- Chen, Y., Cabrera, N., Sudduth, C., & Reich, S. M. (2024). Contributions of mothers’ and fathers’ shared book reading with infants at 9 months to language skills at 18 months in ethnically and socioeconomically diverse families. Infant and Child Development, 33(5), e2516. https://doi.org/10.1002/icd.2516
- Dowdall, N., Melendez-Torres, G. J., Murray, L., Gardner, F., Hartford, L., & Cooper, P. J. (2020). Shared picture book reading interventions for child language development: A systematic review and meta-analysis. Child Development, 91(2), e383–e399. https://doi.org/10.1111/cdev.13225
- Galea, C., Jones, A., Ko, K., Salins, A., Robidoux, S., Noble, C., & McArthur, G. (2025). Home-based shared book reading and developmental outcomes in young children: A systematic review with meta-analyses. Frontiers in Language Sciences, 4, 1540562. https://doi.org/10.3389/flang.2025.1540562
- Jeremic, M., Stojanovik, V., Burgoyne, K., & Pagnamenta, E. (2023). Shared book reading as a context for language intervention for children with Down syndrome: A mini-review. Frontiers in Psychology, 14, 1176218. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1176218
- Karousou, A., & Economacou, D. (2024). Quantity and quality of book reading to infants and toddlers: Their effect on early communication and language development. Psychology: The Journal of the Hellenic Psychological Society, 29(1), 1–27. https://doi.org/10.12681/psy_hps.34486
- Leech, K. A., McNally, S., Daly, M., & Corriveau, K. H. (2022). Unique effects of book-reading at 9-months on vocabulary development at 36-months: Insights from a nationally representative sample of Irish families. Early Childhood Research Quarterly, 58, 242–253. https://doi.org/10.1016/j.ecresq.2021.09.009
- Rupert, J., Hughes, P., & Schoenherr, D. (2023). Speech and language delay in children. American Family Physician, 108(2), 181–188. https://www.aafp.org/afp/2023/0800/speech-language-delay-children
- Towson, J. A., Akemoglu, Y., Watkins, L., & Zeng, S. (2021). Shared interactive book reading interventions for young children with disabilities: A systematic review. American Journal of Speech-Language Pathology, 30(6), 2700–2715. https://doi.org/10.1044/2021_AJSLP-20-00401